Ansiedad social en los pequeños: Cómo identificar las señales

Ansiedad social en los pequeños
Algunos niños con ansiedad social se preocupan de forma desmedida por conocer personas o incluso hablar en público

¿Tu hijo se siente muy incómodo en entornos sociales? Tal vez supongas que simplemente es más reservado o tímido que otros niños. Pero, aunque es completamente normal sentirse cohibido a veces, la timidez excesiva podría indicar en realidad un trastorno de ansiedad social.

Tienda de ideas y regalos para fiestas infantiles

Algunos niños con ansiedad social se preocupan de forma desmedida por conocer personas o incluso hablar en público. Temen constantemente ser avergonzados, juzgados negativamente o rechazados. En algunos casos, la ansiedad social dificulta la realización de tareas cotidianas.

Por esta razón los padres deben aprender a reconocer los síntomas reveladores de la ansiedad social en los pequeños. De esta forma pueden encontrar estrategias para lidiar con la ansiedad social o buscar el tratamiento adecuado, normalmente en forma de terapia cognitivo-conductual.

¿Es fácil notar la ansiedad social en los pequeños?

Los niños con ansiedad social suelen actuar con normalidad en casa, por lo que los padres pueden no darse cuenta de que algo va mal. Los profesores también pueden considerar a la ansiedad social como una timidez normal.

Las estancias prolongadas en casa, como ocurre durante las vacaciones o en los confinamientos por la pandemia, también pueden ocultar un trastorno de ansiedad social.

Los niños se deshabitúan a interactuar socialmente, lo que impide a los padres darse cuenta que no se están comportando adecuadamente. Por eso, algunos niños sufren durante años antes de recibir la ayuda que necesitan.

Síntomas de la ansiedad social en los niños

Los indicios o síntomas de la ansiedad social en los pequeños se dividen en tres categorías: físicos, emocionales y conductuales.

Los padres son los que mejor conocen a sus hijos, así que es necesario prestar atención a cualquier cosa fuera de lo normal. Estos son algunos de los signos más comunes de la ansiedad social en los niños.

  • Miedo a conocer o hablar con la gente o a la expectativa de tener que hacerlo. La angustia puede comenzar días o semanas antes de un evento y sin ninguna razón aparente.
  • Preocupación constante por la vergüenza o el juicio de los demás. Los pequeños con ansiedad social se preocupan exageradamente por ser vistos como torpes, tontos o aburridos.
  • Evitan constantemente situaciones desencadenantes, como asistir a las fiestas de cumpleaños de sus amigos, hablar en público o incluso hablar con sus profesores.
  • Hacer rabietas durante las fiestas o no separarse de los padres antes o durante los eventos sociales.
  • Síntomas físicos como sudoración, náuseas, temblores, rubor, mareos o aceleración del ritmo cardíaco. Suelen producirse en situaciones sociales que los niños perciben como aterradoras y, en casos extremos, pueden provocar ataques de pánico.
  • Hacer este tipo de preguntas con demasiada frecuencia: «¿Y si digo algo malo en clase?» o «¿Y si hago algo embarazoso?»
  • Dificultad para hacer amigos o hablar con los compañeros. Rechazo a la escuela, en casos extremos.
  • Negarse a hablar en determinadas situaciones. Hablar en voz baja y evitar el contacto visual.

Es importante señalar que el trastorno se presenta de forma diferente en todos los niños. Algunos tienen síntomas en todas las situaciones sociales, mientras que otros tienen desencadenantes específicos, como comer en público o hablar en clase.

¿Qué causa la ansiedad social en los niños?

La edad más común de aparición de la ansiedad social es a los 13 años. Esto tiene sentido si se tienen en cuenta los principales acontecimientos de la vida que ocurren en ese momento: el comienzo de la escuela secundaria, la pubertad, la presión por socializar, entre otros.

Dicho esto, los niños más pequeños también pueden sufrir síntomas de ansiedad social. Sobre los factores que llevan a la aparición de la ansiedad social en los pequeños, se cree que algunos niños están predispuestos desde su nacimiento.

Esencialmente, sus cerebros son más sensibles a la percepción de peligro, lo que desencadena respuestas de lucha o huida. También podría haber un componente ambiental; las madres o padres que muestran tendencias de ansiedad social podrían modelar este comportamiento a sus hijos.

En algunos casos, la ansiedad social leve puede empeorar si los niños encaran situaciones difíciles, como el acoso escolar, las mudanzas, el cambio de escuela o incluso la pandemia de COVID-19. Esta última ha dificultado el proceso de socialización de muchos niños.

Descarga la Guía de fiestas y cumples temáticos

Si te ha gustado puntúa, por favor
[Total: 0 Media: 0]
Sin comentarios aún

Dejar un comentario

Tu Email no será publicado

  Acepto la política de privacidad

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.