Disfraces de niño

Disfraces para niño, para disfrutar de esos pequeños momentos.

Aquí tienes una selección de disfraces para niño, que les ayudará a desarrollar su fantasía, imaginación y complementar su diversión.

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¿Es bueno que los niños se disfracen?

Los disfraces de niño son elementos que complementan sus juegos, especialmente aquellos donde desempeñan un rol. Cuando un niño se disfraza de algo le es más sencillo caracterizar el personaje del que va disfrazado. 

Lo más probable es que si se viste de superhéroe juegue a combatir el mal o la delincuencia. O si se disfraza de mago quizás se interese por aprender un par de trucos para impresionar a sus amigos y compañeros de juego. 

Por esta razón es bueno permitir a los niños que jueguen a disfrazarse todo el año, no sólo en carnaval o en Halloween. Y si va a una fiesta de disfraces también es recomendable que vaya disfrazado, ya que se puede sentir incómodo si es el único que no lo hace.

¿Qué ventajas tiene para un niño disfrazarse?

Los disfraces de niño contribuyen a su desarrollo de las siguientes formas: 

Los disfraces fomentan la creatividad y la imaginación de los niños. Les facilita crear situaciones y actuar como personajes, así como imitar comportamientos de forma más natural. 

A través de los disfraces enseñamos a los niños la empatía, al invitarlos a ponerse en el lugar de otras personas, al actuar y sentir como ellos. De este modo se desarrollan la tolerancia y la comprensión en los niños. 

Los disfraces de niño son también herramientas para saber cómo percibe el pequeño a los adultos de su entorno. Por ejemplo, al disfrazarse de padre o madre se observa cómo reproduce comportamientos observados previamente. 

Con los disfraces se les puede enseñar a distinguir entre la realidad y su imaginación. Al quitarse el disfraz es más sencillo salir del personaje y favorecer comportamientos positivos como irse a la cama a dormir o terminar su cena.

¿Es mejor comprar disfraces de niño o hacerlos en casa?

Cuando se trata de jugar a actuar en roles, improvisar un disfraz en casa es mucho mejor, sobre todo si se puede involucrar al niño en el proceso. Los niños no necesitan un disfraz muy elaborado para jugar. 

Puedes tener en casa una caja de disfraces, con elementos básicos (sombreros,  capas, varitas mágicas, bolsos, pañuelos, corbatas…) que el niño utiliza para vestirse de lo que quiere y así desarrollar y dar rienda suelta a su imaginación. 

Pero cuando se trata de disfraces para Carnaval o Halloween, lo más común es comprarlos ya elaborados. Claro que siempre es mejor integrarlos en el proceso de elegir el disfraz antes de comprarlo, y luego ayudarlos a adaptarlo a sus gustos con otros accesorios.

¿Qué tipos de disfraces de niño son los mejores?

Partamos del principio de que si un niño no quiere disfrazarse de algo, no le obliguemos. Debe sentirse cómodo y seguro con el disfraz y nunca sentirse forzado o ridículo.

En general, es bueno que los niños elijan disfraces de cosas que conozcan, como animales, o profesiones que puedan asociar rápidamente (médico, policía, bombero, enfermero, veterinario, profesor…), de mamá o papá, o incluso de mago o bruja. 

Esto les permitirá sentirse más fácilmente identificados con el disfraz y con el juego simbólico a realizar. No tiene sentido, por ejemplo, hacer que un niño se vista de un disfraz que no puede comprender, a menos que se trate de niños muy pequeños. 

Otro aspecto a tener en cuenta con el disfraz es que sea cómodo, y que permita el libre movimiento del niño. Los niños no dejarán de correr y saltar solo por ir disfrazados. Y también deben ser fáciles de quitar y poner, lo que fomentará su independencia. 

No olvidemos la temperatura, y si hace frío, asegúrate de que el disfraz sea lo suficientemente holgado para llevar ropa abrigada debajo. Si son muy pequeños, es mejor que lleven la cara descubierta, las máscaras y los protectores faciales pueden asustarlos.